Crítica de Bujarin a la Escuela Austriaca (parte IV)

Capítulo IV.

La Teoría del Beneficio.

La importancia del problema de la distribución, formulación de la cuestión.

Podemos observar en cada rama de la economía política la peculiaridad de que será desarrollada en una u otra dirección según quien trabaje en ese campo; eso es especialmente cierto en la teoría de la distribución y más en particular de la teoría del beneficio. Pues este problema está directamente en conexión con la “práctica” de las clases en conflicto; toca a sus intereses muy señaladamente, y esperaremos por tanto encontrar aquí una más o menos sutil justificación del moderno orden social, apología que al fin es imposible ocultar.

No hay duda de que debe asignarse gran importancia, desde el punto de vista de la lógica, a la cuestión de la distribución, que Ricardo señaló como uno de los problemas esenciales de la economía política. Es imposible entender las leyes de la evolución social, por lo que a la sociedad moderna respecta, sin abordar una análisis del proceso de reproducción del capital social.

Uno de los primeros intentos de presentar el movimiento del capital, la famosa tabla económica de Quesnay, dedicaba considerable espacio al plan de distribución. Pero incluso con independencia del problema de entender el mecanismo de la producción capitalista en su integridad, con todas sus implicaciones, en su “completa medida social”, el problema de la distribución tiene un inmenso interés teórico. ¿Cuáles son las leyes que rigen la distribución de los bienes entre las clases sociales? ¿Cuáles son las leyes que rigen la ganancia, la renta, o los salarios? ¿Cuál es la relación existente entre esas categorías, y cuál es su magnitud en una época dada? ¿Cuáles son las tendencias de la evolución social que determinan esta magnitud? Esas son las cuestiones fundamentales investigadas por la teoría de la distribución. En tanto que la teoría del valor analiza de forma integral el fenómeno fundamental de la producción de mercancías, el problema de la distribución debe analizar los fenómenos sociales antagónicos del capitalismo, la lucha de clases, que asume formas específicas propias de la economía mercantil como tal.

Es la tarea de la teoría de la distribución capitalista mostrar como esta lucha de clases ha asumido su forma capitalista, o en otros términos, como esta lucha se manifiesta en la forma de leyes económicas. Esta claro que en absoluto todos los teóricos conciben las tareas de una teoría de la distribución de esta forma. Incluso en la formulación del problema, pueden detectarse dos tendencias fundamentales. Encontramos aquí, dice N. N. Shaposhnikov, uno de los últimos estudiantes en este campo “dos puntos de vista diametralmente opuestos y sólo uno puede ser el correcto”. (Shaposhnikov, op. cit., p.80.)

La diferencia radica en el hecho de que un grupo de economistas trata de explicar el origen del llamado “rédito sin trabajo” apelando a las condiciones naturales y eternas de la especie humana, en tanto que en otros puntos de vista este fenómeno es consecuencia de condiciones históricas específicas, o, en un lenguaje más llano, resultado de la propiedad privada de los medios de producción. Pero se puede ofrecer una formulación más comprensible del problema, pues, en primer lugar, no estamos tratando meramente de “ingresos sin trabajo” sino también con “ingresos a partir del trabajo” (por ejemplo la noción de salarios por el trabajo es correlativa a la del beneficio, y sube y baja con esta última); en segundo lugar, está la cuestión de si las formas de distribución pueden presentarse en una forma general, es decir, si pueden concernir no sólo a las formas de distribución capitalista, sin la dependencia universal de las formas de distribución de las formas de producción. Un análisis de esta cuestión arroja el siguiente resultado: en su aspecto funcional, el proceso de distribución no es ni más ni menos que el proceso de reproducción de las condiciones de producción; cada forma históricamente determinada de relaciones de producción presenta una forma de distribución adecuada que reproduce la relación de producción dada.

Así, por ejemplo, ocurre con el capital:

El proceso de producción capitalista es una forma histórica determinada del proceso social de producción en general. Este proceso es por un lado el proceso por el que se producen las necesidades materiales de la vida, y por otro un proceso que tiene lugar en unas condiciones históricas y económicas de producción específicas, y que produce y reproduce estas propias condiciones de producción y con ellas los agentes humanos del proceso, sus condiciones materiales de existencia y sus relaciones mutuas, esto es, su forma económica particular de la sociedad”.

(Marx: Capital, vol. III, p.952.)

El proceso de distribución capitalista, que también procede en formas históricas muy específicas (la venta y la compra de fuerza de trabajo, el pago de su valor por los capitalistas, el origen de la plusvalía) es meramente un ingrediente, una fase específica de este proceso del modo de producción capitalista en su conjunto. En tanto que la relación entre el capitalista y el obrero es la relación fundamental de producción en la sociedad capitalista, las formas de la distribución capitalista, las categorías de salarios por el trabajo y la ganancia, reproducen esta relación fundamental. A no ser, por lo tanto, que confundamos el proceso de producción o distribución “tal cual“ con sus formas económicas e históricas en un momento dado, que determinan la “estructura económica social” es decir, el tipo provisional de relaciones humanas, podemos obtener un resultado definido: para explicar una estructura social cualquiera, debemos concebirla meramente como un tipo histórico específicamente desarrollado de relaciones, como un tipo con límites históricos y peculiaridades propias. La economía política burguesa, en razón de la limitación de su enfoque, nunca va más allá de definiciones generales.

Los economistas han confundido o confunden el proceso natural de producción con el proceso social de producción, que está muy condicionado por la propiedad de la tierra y el capital, y como resultado de ello llegan a una concepción de capital para la que no hay correlato en el mundo real de la economía política”.

(Karl Rodbertus: Das Kapital, p.230.)

Sin embargo incluso Rodbertus incurrió en pequeñas lagunas, en comparación con el coherente y riguroso sistema de Karl Marx, al aislar el concepto “lógico” de capital como una categoría peculiar de todas las formas de economía; pero esto es totalmente superfluo desde el punto de vista de la terminología (puesto que este concepto ya está bien cubierto por las palabras “medios de producción” y abre flancos peligrosos, puesto que suele conducir a meter de rondón una solución de los problemas sociales de un tipo totalmente diferente bajo el disfraz de un inocente debate sobre los medios de producción (capital)

Una vez que hemos asumido la tarea, por tanto, de investigar la naturaleza de la distribución en la sociedad moderna, podemos lograr nuestro fin sólo si prestamos atención a las peculiaridades del capitalismo. Marx lo dijo con brillantez y brevedad:

El trabajo asalariado y la tierra que es propiedad privada, como el capital, son formas determinadas históricamente; una forma social de trabajo, otra, una forma social del globo terrestre monopolizado, y ambas formas pertenecen a la misma formación económica de la sociedad que se corresponde con el capital”.

(Marx: Capital, vol. III, p.949.)

En su teoría del beneficio, BB, como podría esperarse después de su exposición de la teoría del valor, sigue el camino de los economistas que creen oportuno derivar el beneficio no de las condiciones históricas de producción social, sino de sus condiciones universales. Ese sólo hecho podría ser suficiente para condenar sus “nuevos caminos”, pues podemos decir con todo derecho que todos los economistas que consideran el beneficio, la renta de la tierra y el trabajo asalariado no como categorías históricas, sino como categorías lógicas, se han extraviado. Ya hemos visto a donde ha llevado a BB su punto de vista no histórico de la teoría del valor. Pero el mismo punto de vista todavía le lleva a mayores contradicciones y conflictos con la realidad cuando la aplica a la teoría de la distribución, en particular en lo que se refiere al beneficio.

El Concepto de capital, capital y beneficio en el estado socialista.

BB comienza su análisis del concepto de capital con su viejo favorito, el hombre aislado que manualmente y con los medios de producción de los que se provee el mismo. De ahí que BB infiera que hay dos modos de producción en general:

O valoramos nuestro trabajo inmediatamente antes de su consumación… o recurrimos adrede a un método indirecto” (Böhm-Bawerk: Positive Theorie, p.15.) es decir, procedemos directamente hacia el objetivo de realizar ciertas operaciones preliminares (producir los medios de producción) Puesto que el hombre, en el último caso, recibe la ayuda de las fuerzas naturales, “mas fuertes que sus manos desnudas” es más eficaz recurrir a un medio indirecto, que trabajar sólo con las propias manos. Y con esta triste banalidad ya considera BB que tiene una definición del capital y del modo de producción capitalista.

La producción, cuando recurre a sabios desvíos, no es ni más ni menos que lo que la economía política denomina producción capitalista, en tanto que la producción con las propias manos es la producción sin capital. Pero el capital no es ni más ni menos que un término general para cubrir todos los productos intermedios que surgen en las diversas fases de estos desvíos”.

(Op. cit., p.21.)

En otro pasaje:

El capital es el término general para los productos que sirven como medios para la adquisición de bienes. Desde esta noción general de capital podemos acotar la de capital social como un concepto más restringido. El capital social es nuestro término para los grupos de productos que sirven como medio para la adquisición socioeconómica de mercancías; o… puesto que el consumo socioeconómico de mercancías sólo puede darse con la producción… o, para ser breves, se trata de un término general para los productos intermedios”.

Las definiciones citadas parecen bastante a BB para fundamental su teoría del beneficio; esta teoría encubre el carácter social del moderno modo de producción y lo que es peor en este caso, encubre la naturaleza de este modo de producción como producción capitalista en el sentido estricto del término, una producción basada en la producción asalariada, en el monopolio o el control de la mayoría de los medios de producción por una clase social específica; la teoría por tanto elimina completamente el rasgo característico de la sociedad moderna, su estructura de clase, que está rota por contradicciones internas, por una desenfrenada lucha de clases. ¿Cuáles son los fundamentos lógicos de tal constructo? BB razona como sigue: en todas las fases de la evolución social, hay “pautas de producción” en conexión con las que existen muchos fenómenos conectados con los resultados finales de producción. Estos fenómenos pueden, dependiendo de las condiciones históricas concretas (por ejemplo, la propiedad privada) asumir formas diferentes. Pero debemos distinguir aquí entre la esencia y la “forma” de la manifestación. Precisamente por esa razón es necesario, en una investigación científica concienzuda, abordar un análisis del capital del beneficio o del modo capitalista de producción no en su formulación presente, sino en abstracto. Ese es el punto de vista de BB en general. Además esto es todo lo que puede decirse a favor de su punto de vista, o de otros intentos de representar el capital y el beneficio como categorías económicas “eternas”. Incluso si se hace una distinción entre la esencia y la forma de manifestación, que es legítima como tal, aquí esta fuera de lugar. En realidad el concepto de capital, capitalista, etc no está asociado con la idea de armonía social. El propio BB es consciente de ello. En su crítica de los economistas que incluyen la noción de fuerza de trabajo en el concepto de capital, dice:

Los cultos y los legos tienen la inveterada costumbre de despachar los problemas sociales bajo la palabra capital, y en la práctica lo ven como no un concepto que también abarca el trabajo, sino en contradicción con el trabajo. El capital y el trabajo, el capitalismo y el socialismo, el interés sobre el capital, y el trabajo asalariado no deben considerarse como inocentes sinónimos. Son más bien los eslóganes de los conflictos más poderosos sociales y económicos que pueden concebirse”.

Esto está genial, pero reconocer el hecho debería llevarle a uno a proceder de forma coherente y no contentarse con los hábitos de los “legos” y los “cultos” sino en presentar el contraste de clases en una economía capitalista de producción de mercancías de manera consciente en el trasfondo de tus investigaciones. Esto implicaría que el monopolio de los medios de producción, como se practica bajo las condiciones de la economía mercantil debería incluirse en el concepto de capital como su factor constituyente más determinante (sus productos intermedios) cuya manifestación en las sociedad actual es el “capital”. Y por lo tanto los medios de producción monopolizados por los capitalistas, según BB, no son ciertamente manifestaciones del capital propias de la sociedad moderna, sino del capital como tal; son una manifestación de los medios de producción como tal, sin relación alguna con la estructura histórica concreta. La cuestión también puede abordarse desde otra perspectiva. ¿Si todos los productos intermedios son capital, como pueden distinguirse los productos intermedios en el moderno orden económico?

Vamos a asumir (por ridículo que sea esto en principio) que el beneficio aún existirá en una sociedad socialista; este beneficio ahora caería en manos de toda la sociedad y no a una sola clase como ahora. La diferencia es clara. Pero BB no emplea una palabra que represente el beneficio “de hoy en día” aunque ya vemos como machaca a sus adversarios acusándoles precisamente de sus propias omisiones. En su crítica de la aplicación del concepto de capital al suelo, en la que se refiere al principio de “economía terminológica” dice “si aplicamos el concepto de capital a todos los medios físicos de adquisición, entonces el más restringido de los conceptos en competencia, y con él, la correspondiente rama de ingresos, quedaría sin nombrar a pesar de su importancia. (Ibid., p.87.)

Y sin embargo es obvio que la diferencia entre el “beneficio” en una comunidad socialista, que presupone que no hay clases, y el beneficio de hoy, es mucho más importante que la diferencia entre el beneficio y la renta. En el anterior acaso, tratamos con la diferencia entre una sociedad sin clases y una sociedad de clases; en el último caso sólo con la diferencia entre dos clases de la misma sociedad, que pertenecen, en un último análisis a la misma categoría social, la de los propietarios. El absurdo de la terminología de BB se acrecienta por el hecho de que su concepto de una producción no capitalista no se corresponde con ningún hecho económico. La producción “con las propias manos” es una de las masturbaciones mentales del profesor.

Y por otro lado, convierte al hombre primitivo que emplea una piedra tallada en un “capitalista” que actúa en una economía “capitalista” y se asegura beneficios. Pero si cualquier producción puede considerarse (porque no puede haber producción sin medios de producción) en “capitalista” habrá que hacer distinciones entre estos mundos de producciones capitalistas, porque seguirá siendo necesario distinguir las diferencias entre el modo de producción “capitalista capitalista”, el modo de producción “capitalista socialista” el modo de producción “capitalista primitivo”, etc

Pero BB sólo nos ofrece un término para denominar estas variantes de la producción capitalista. Una excelente introducción del lío en el que se mete BB es la sección que se llama “Interés en el Estado Socialista”. Incluso en este “Estado” el principio del beneficio retiene toda su validez, aunque reconocemos este principio como consecuencia de la explotación. BB expone su “explotación socialista” como sigue:

Vamos a suponer la existencia de dos ramas de producción, la producción de pan y la silvicultura”. El rendimiento de un día de trabajo por parte del panadero son las barras de pan, a dos florines cada una (BB asume que también habrá “florines” en el Estado socialista.

Un día de trabajo por parte del silvicultor consistirá en plantar 100 robles jóvenes, que en un siglo serán árboles enormes sin mayor trabajo expendido, con el resultado de que el trabajo del silvicultor valdrá 1000 florines. Este hecho, es decir, la diferencia del tiempo en la producción (nuestra valoración general del razonamiento de BB en este punto se expondrá más adelante) es precisamente el elemento al que BB hace responsable del origen del beneficio. “Porque si pagamos (nos dice) lo mismo a los silvicultores que a los panaderos, es decir, dos florines por día, estamos “explotándolos” igual que hoy en día los patronos capitalistas”.

(Ibid., p.583.)

Durante el lapso de cien años hay un incremento en valor, y ese “excedente” “se lo embolsa la sociedad y por lo tanto se lo expropia de los que lo producen, en otras palabras, otros disfrutan de los frutos del trabajo. En la distribución el interés va a personas que no están conectadas en absoluto con aquellos que trabajaron y produjeron… a otras personas, exactamente igual que hoy en día, que reclaman su parte no del derecho al trabajo sino de sus títulos de propiedad, o participación en la propiedad.

(Ibid. p. 584.)

Este pensamiento es falso de principio a fin. Incluso en una sociedad socialista no existirá incremento del valor del suelo. Dará lo mismo a una sociedad socialista si el trabajo se emplea para la producción directa de artículos de consumo o a otro fin más remoto, puesto que el trabajo en esta sociedad se lleva a cabo según un plan concebido de antemano, y las diferentes categorías de trabajo se consideran como parte del trabajo social general, necesario para el ininterrumpido profeso de la producción, reproducción y consumo. Igual que los productos de las unidades de variada lejanía se consumen ininterrumpida y simultáneamente, así el producto del trabajo, por muy diferentes que sean sus fines, también procede con la misma cualidad de continuidad y simultaneidad. Todas las fracciones del trabajo social se funden en un todo social unificado, en el que sólo un factor es importante al determinar la porción de cada miembro (después de deducir la fracción deducida a mejorar el fondo para los medios de producción, es decir, la cantidad y calidad del trabajo empleado. Hasta el propio ejemplo de BB nos lo muestra, al hablar de los panaderos, se olvida completamente de que hacer el pan no es sólo cuestión del panadero, sino de todos los trabajadores, empezando con los labradores, el trabajo del panadero no es más que el eslabón final de una larga cadena. Cuando se paga a los silvicultores con productos que se corresponden con su trabajo obtienen unidades de trabajo social que varios niveles de lejanía, es decir, su situación en relación con otros miembros de la sociedad es la misma que en cualquier otra categoría laboral, porque como hemos dicho, hay un plan económico preconcebido, y la importancia del trabajo no depende de la “lejanía de su propósito”. Pero hay otra fase importante de la cuestión. Asumamos que en la mancomunidad socialista se obtiene un cierto excedente de valor en un círculo de producción dado (ahora no nos importa en este caso saber por qué lo obtiene y sobre la base de que “teoría del valor” se estima el producto) BB conviene en que puede que este excedente sirva para mejorar la retribución salarial, de los trabajadores. Pero eso obviamente impide conceptuarlo como beneficio. Pero BB objeta lo siguiente:

El beneficio no deja de ser beneficio en función del uso que se le de, porque nadie se atrevería a sostener que el capitalista y su ganancia dejan de ser capitalista y ganancia porque algún hombre de negocios haya acumulado una fortuna de millones y la entrega a la beneficencia pública”.

(Ibid., p.583.)

Esta objeción revela al instante la falacia básica de la posición de BB. ¿Por qué nadie se atrevería a sostener que el beneficio deja de serlo porque los capitalistas de repente se aficionen a las donaciones caritativas? La razón claramente es que esos casos son aislados y no tienen influencia alguna en la estructura general de la vida socioeconómica. No destruyen la naturaleza de clase del beneficio, ni la categoría de la renta, apropiada por una clase como resultado de su monopolio de los medios de producción.

No hay duda de que la situación sería distinta si los capitalistas como clase renunciaran a sus ganancias y las invirtieran en obras de interés público. En este caso (imposible) la categoría del beneficio desaparecería y la estructura económica de la sociedad tendría otro aspecto. La monopolización de los medios de producción perdería su sentido desde el punto de vista del patrono privado, y los capitalistas como tal ya no existirían. Esto nos llega a enfrentarnos una vez más con el carácter de clase del capitalismo y de su categoría: el beneficio. Y hace falta un daltonismo increíble para no darse cuenta de este carácter de clase y decir cosas como esta

Incluso en la economía solitaria de Robinson Crusoe no faltaría el rasgo fundamental del interés”.

(Böhm-Bawerk: Positive Theorie, p.507.)

¿Cómo podemos explicar ese daltonismo? BB nos lo explica muy bien él mismo: “Incluso en nuestros círculos” (o sea, entre los economistas burgueses NB) dice “somos muy aficionados a encubrir contradicciones incómodas, y pasar por alto problemas espinosos”.

Esta paladina confesión revela la base psicológica innegable del que reconoce las contradicciones de la sociedad y busca refugio en construcciones teóricas cogidas por los pelos, para justificar la realidad presente. Incluso la Teoría de BB sobre el interés en el capital”, dice Heinrich Dietzel “que surgió sobre la base de la teoría de la utilidad marginal, lo que pretende no es sólo explicar el fenómeno del interés, sino en aportar material para rebatir a los que atacán la institución del interés”. (Heinrich Dietzel: Theoretische Sozialökonomik,p.211.)

Esta actitud apologética lleva a BB a ver casos de interés incluso cuando no hay clases ni intercambio de mercancías Robinson Crusoe, el “Estado” socialista); le lleva a derivar el fenómeno social del interés de las “cualidades universales de la mente humana”. Vamos a proceder a analizar el análisis de esta notable teoría, cuyo éxito sólo puede explicarse por la completa desmoralización de la economía política burguesa.

Descripción General del proceso de producción capitalista; la formación de beneficios.

Como ya hemos visto, BB define como producción capitalista, una producción que se lleva a cabo con medios de producción, o como dice él, “con caminos indirectos”. Este modo “capitalista” de producción tiene cosas buenas y malas; lo bueno es que se producen más cosas, lo malo es que para producir más cosas se expende más tiempo.

Como consecuencia de las operaciones anteriores (la producción de medios de producción y de todos los productos intermedios en general) no obtenemos artículos de consumo de inmediato, sino pasado un tiempo relativamente prolongado “la desventaja del método capitalista de producción es la pérdida de tiempo.

Los desvíos del capitalista son rentables pero llevan tiempo; proporcionan más o mejores artículos de consumo, pero más tarde” Ese teorema es uno de “los pilares fundamentales de la teoría del capital”. Böhm-Bawerk: Positive Theorie, p.149.) N.B.]

Esta embarazosa “diferencia temporal” nos obliga a esperar:

En la gran mayoría de los casos nos vemos obligados a acudir a caminos indirectos en la producción en unas condiciones técnicas que nos obligan a esperar un tiempo, con frecuencia mucho tiempo, para obtener un artículo final listo para el consumo”.

(Ibid., p.149.)

Esta peculiaridad del “modo capitalista de producción” según BB es la base de la dependencia económica de los trabajadores de sus patronos; los trabajadores no pueden esperar mientras se desarrolla el proceso indirecto, hasta que los bienes de consumo están listos; por el contrario, el capitalista no sólo puede esperar, sino que en ciertas circunstancias puede incluso anticipar productos de consumo a los trabajadores, de manera directa e indirecta, a cambio de la mercancía de los trabajadores, su trabajo. El proceso es así, los patronos adquieren mercancías “del orden más remoto” o sea máquinas, materias primas, la propiedad de la tierra, el trabajo) y las transforman por medio del proceso de producción en mercancías del primer orden, o sea artículos en consumo. En este proceso, los capitalistas después de deducir el pago por su propio trabajo, aún retienen un excedente, que normalmente se corresponde en magnitud con la cantidad de capital invertido en la empresa. Este precisamente es el “interés original sobre el capital” o la “ganancia”. (Ibid., p.502.)

Ahora, ¿cómo explicamos el origen del beneficio? Esta es la respuesta de BB “debo comenzar mi explicación haciendo referencia a un hecho importante, los bienes de orden más remoto son, aunque físicamente presentes, bienes futuros por su naturaleza económica”.
(Ibid.,p.503.)

Vamos a detenernos por un momento en el concepto de bienes presentes y bienes futuros que es una de las innovaciones del profesor y desempeña un papel importante en su “sistema”. Los bienes que determinan el valor de las mercancías pueden ser divididos en varios periodos; o se destinan al presente, y se necesitan con más avidez (para las necesidades más inmediatas) o con el futuro, y por razones obvias omitimos una discusión del pasado. Estos bienes que satisfacen la demanda presente los llama bienes presentes y a los que satisfacen demandas en el futuro bienes futuros. Por ejemplo si tengo dinero ahora con el que puedo cubrir mis necesidades, BB lo llama “posesión presente”. Pero si no puede obtener una suma equivalente hasta que ha pasado cierto tiempo, no puedo usarla para mis necesidades presentes, puesto que solo sirve para cubrir necesidades futuras, por lo tanto esta suma de dinero son bienes futuros.

Las necesidades presentes y futuras se distribuyan en uno u otro periodo, deben comparase entre ellas, así como su valor. Así que llegamos a esta ley “Los bienes presentes por regla general valen más que los bienes futuros del mismo tipo y cantidad”. (Ibid., p.426.)

Ese teorema, nos dice BB “es el núcleo y el centro de la teoría del interés que expongo”.
(Ibid,p.426.)

Aplicando esta doctrina a la relación entre capitalistas y trabajadores, obtenemos lo siguiente. Los capitalistas compran, entre otros medios de producción el trabajo. Pero el trabajo son bienes futuros, su valor por tanto es menor que los bienes que producirá. Asumiendo que X unidades de trabajo producen Y unidades de la mercancía A, cuyo valor presente es A, el valor de Ya en el futuro, separado del presente por la duración del proceso de producción será menor que A; es el valor futuro del producto lo que es equivalente al valor presente del trabajo.

Si, el trabajo, por tanto, se compra ahora, y su valor se expresa en moneda, deberemos pagar una suma menor de dinero por el que la que se obtiene por el empleador en la venta de sus productos, como resultado del proceso de producción.

Esa y no otra es la razón para la compra “barata” de los medios de producción y particularmente del trabajo, que los socialistas con toda justicia designan como la fuente de beneficio para el capital, pero equivocadamente designan como fruto de la explotación de los trabajadores por los capitalistas”.

(Ibid.,p.504)

En otras palabras, es el cambio de bienes presentes por bienes futuros lo que resulta en el beneficio. La transacción no conlleva aún beneficio, pues el patrono compra el trabajo por todo su valor presente, o sea, el valor del producto futuro.

Pues esta mercancía futura va madurando gradualmente durante el proceso de producción en una mercancía presente y al final adquiere el valor total de una mercancía presente”.

(Böhm-Bawerk:PositiveTheorie,p.505)

Precisamente ese incremento del valor, que se logra por el proceso de transformación de bienes presentes en bienes futuros, de medios de producción en medios de consumo, es el beneficio del capital. La causa principal del beneficio es la diferente estimación de los bienes presentes y futuros, que a su ve es consecuencias de “los hechos elementales de la naturaleza humana y de la técnica de producción” y no tienen nada que ver con las relaciones sociales propias de la moderna estructura social.

Menuda teoría. Analizaremos más tarde su teoría de los bienes futuros comparados con los bienes presentes. Pero de momento hagamos algunos apuntes introductorios sobre la naturaleza de la cuestión. Ya hemos visto la noción de la necesidad de esperar, de posponer el consumo, es uno de los teoremas que constituyen los pilares fundamentales de la teoría del capital, pues el modo capitalista de producción supone la inversión de tiempo. Según BB esto condiciona la dependencia económica de los trabajadores de los capitalistas.

Pero en realidad no tenemos que esperar ni posponer el consumo, por la simple razón de que el producto social, sea cual sea la rama de producción que consideremos, está presente simultáneamente en todas las fases de la manufactura, si tratamos solo con un proceso social de producción, Marx ya apuntó que la división del trabajo suple la sucesión de tiempo con una sucesión de lugar.

Karl Rodbertus describe así el proceso: “En todas las “empresas” en todas las ramas de todas las fases de producción se está rindiendo trabajo ininterrumpido. Cuando se sacan materias primas, las fábricas de productos intermedios ya las transforman en estos, y los factores que producen herramientas ya remplazan las que se han amortizado, y al final de la fase productiva, ya están listos los productos de consumo. En la sociedad moderna no tenemos que esperar al fin del proceso indirecto para consumir, puesto que el proceso de producción ni comienza ni termina con sacar materias primas ni los productos intermedios ni concluye con la producción de objetos de consumo; este proceso es una suma de todos los procesos parciales simultáneos. Un análisis de la economía moderna nos hará ver que ya tratamos con un sistema de producción social desarrollado. Esto presupone una distribución social del trabajo y la simultanea disponibilidad de todas las fases del proceso productivo. Marx lo describía así.

Asumamos el capital constante (en la reproducción simple) como 3c, del que un tercio c, se transforma en artículos de consumo. Designemos el capital circulante en un ejercicio como v, y la plusvalía anual como s. El producto anual tendrá un valor de c + v +s, en tanto que el nuevo valor producido anualmente será sólo v + s; c no se reproduce en absoluto sino que se añade al producto; es solo el rendimiento de la producción más temprana del pasado año o de años precedentes. Una porción de c madura en bienes de consumo anualmente, pero el número de horas de trabajo (v + s) decrece anualmente en c horas para la producción de medios de producción. Así que vemos que en cada ciclo de producción se abarcan tanto la producción de medios de producción como de medios de consumo; que, por tanto, el consumo no necesita “posponerse” que la producción de medios de producción no es una operación introductoria, sino que los procesos de producción consumo y reproducción proceden sin interrupción.

La idea de la espera de BB, que se parece a la noción de abstinencia no es sostenible. Aún tenemos que considerar el peso de esta idea en conexión con la valoración de BB de la naturaleza social del beneficio. Ya hemos visto que esta necesidad de esperar según él es la causa de la dependencia económica del trabajador:

Sólo porque los trabajadores no pueden esperar a que el final del proceso productivo, que se inicia por ellos al extraer las materias primas y fabricar los medios de producción, rinda sus frutos en bienes de consumo, son dependientes económicamente de los que los tienen productos intermedios en su estado final, los capitalistas”.

Pero ya sabemos que los trabajadores no tendrían que esperar, podrían vender sus productos intermedios inmediatamente, sin esperar “al fruto en bienes de consumo” y así evitar la dependencia económica.

La esencia de la cuestión no está en que los trabajadores deban esperar para consumir, sino en que no tienen medios para producir independientemente, por dos razones. En primer lugar una producción sin capital es un absurdo técnico en una economía capitalista desarrollada. Para fabricar un simple arado a mano, uno se moriría antes de acabar (a lo mejor BB diría que la causa de la dependencia económica de los trabajadores es que tristemente la vida humana es muy corta) En segundo lugar, una producción para el momento, sin capital, por ejemplo cazar, o espigar, etc, tampoco es posible porque el suelo en el capitalismo no es tierra de nadie, sino que está bien acotado por la propiedad privada. Por lo tanto no es el hecho de esperar, sino el monopolio u oligopolio en los medios de producción (incluido el suelo) por la clase de los propietarios capitalistas lo que es la base de la dependencia económica y del beneficio.

Pero la teoría de la espera encubre la base de la dependencia económica y de la ganancia. Encubre la naturaleza histórica de las relaciones modernas, la estructura de clase de la sociedad, y el carácter de clase de la ganancia.

Consideremos otra cuestión en su teoría. “La esencia y el núcleo de la teoría del interés, dice BB, es la menos evaluación de los bienes futuros en relación con los bienes presentes. El famoso salvaje de Wilhelm Roscher devolverá 180 peces al final del mes, a cambio de 90 que le han prestado al principio, y aún tendrá un excedente de 720 pescados. Y el estima los presentes 90 pescado como de mayor valor que los futuros 180. Lo mismo ocurre en la sociedad presente, sólo que la diferencia según BB no es tan grande. ¿Por qué esa diferencia? Nos responde así:

Las diferencia de valoración son mayores en personas que viven al día y menores con personas que ya poseen una cierta cantidad de bienes”.

(Böhm-Bawerk: Positive Theorie, pp. 471, 472.)

Pero como hay “tantos trabajadores asalariados, en razón de su superioridad numérica”, el precio es una cierta comisión como resultado de las evaluaciones subjetivas, que es el beneficio. Está claro: incluso si aceptamos que las diferencias de valoración de bienes presentes y bienes futuros son una de las causas indirectas del origen de la ganancia, la diferencia en la situación económica de las distintas clases es la base de este “hecho”. La diferencia en las valoraciones presupone inevitablemente una diferencia social. Pero BB hace todo lo posible por tapar esto:

Puede haber casos, aparte de otras causas de compra de trabajo muy barato, que ya han sido explicadas, de alguna circunstancia aislada o de la concurrencia de otras razones para una compra de trabajo anormalmente barata: por ejemplo la hábil utilización de una favorable situación de negocio, opresión usuraria del vendedor, particularmente del trabajador”.

(Böhm-Bawerk: Positive Theorie, p. 505, footnote.)

Pero estos casos, nos dice BB, son anormales, el beneficio que se saca es un beneficio extra que no debe discutirse con la categoría que analiza, que se basa en otros fundamentos y tiene una significación sociopolítica totalmente diferente.

Pero si lo examinamos más detenidamente las diferencias no son conceptuales. En ambos casos el beneficio o el interés es el resultado del cambio de bienes presentes por bienes futuros, de la compraventa de trabajo; en ambos casos la sobrestimación está condicionada por la situación social de compradores y vendedores. Porque los capitalistas siempre tratan de aprovecharse de la situación, que es siempre favorable para ellos y no favorable para los trabajadores. Y no se sabe que debemos considerar como opresión usuraria y opresión no usuraria; no tenemos motivos de tipo económico; tampoco nos da un criterio para saber en que caso la compra de trabajo es aparentemente barata y en otra muy barata. En el caso de la opresión usuraria la teoría de BB representa los hechos como en el caso normal de la formación del beneficio; la diferencia es que en el anterior caso el trabajador sobrestima los bienes en un 15% en relación con los bienes futuros y en el segundo sólo el 5 o el 10%. BB no nos ofrece ninguna distinción, ninguna diferencia conceptual.

Si mantiene que la categoría social no desempeña un papel en los casos habituales, sólo está poniendo en evidencia su propia incoherencia al no aplicar esto en su explicación de las situaciones anormales.

Pero lo guía todo el rato un instinto muy claro: negar la opresión social, incluso en los “casos anormales” reduciría su teoría al absurdo. Hemos analizado la tesis general de la Teoría del Beneficio de BB y hemos hallado que intenta evitar cualquier contacto con la realidad social que interpreta. Nuestro fin ha sido simplemente ilustrar el trasfondo teórico sobre el que BB proyecta sus esquemas.

O sus supuestos fundamentales están en contradicción con la realidad (el argumento de la espera) o el factor social se oculta con dificultad (la evaluación de los bienes futuros como dependiente de la posición económica del evaluador) por esa razón Charassoff dice:

El trabajo siempre tiene menos valor… que los salarios presentes. Pero esto no niega la existencia del trabajo excedente, lo único que pretende es tratar de explicarlo de forma inconsistente o pretender justificarlo de alguna manera”.

Parvus también se permite esta fina ironía:

Valor presente y valor futuro: ¿qué no puede probarse con esto? Si un hombre toma dinero de otro con la amenaza de la violencia, ¿cómo llamaremos a esto? ¿Un atraco? No, nos diría BB. Es un intercambio legítimo. El atracador prefiere el valor presente del dinero al valor futuro de la salvación eterna; el atracado prefiere el valor futuro de su vida al valor presente de su dinero.”

Pero ¡ay! incluso por muy bien que razone en relación con los bienes presentes y futuros, BB, no ha podido clarificar el problema.

Si incluso las ideas fundamentales de su estructura presentan elementos que son incompatibles con la teoría científica de la producción y la distribución esos defectos volverán a darse una y otra vez en las cuestiones que aborda y que analizamos; no pueden dejar de presentarse. Ocupémonos ahora de la constitución interna (como si dijéramos) de la constitución de la teoría de BB,
particularmente una crítica de las pruebas del peso predominante adscrito a los bienes presentes.

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3 Respuestas a Crítica de Bujarin a la Escuela Austriaca (parte IV)

  1. Pablo 14 julio, 2014 en 4:31 pm #

    Gracias, por traducir y publicar textos muy difíciles de hallar.
    ¿La parte V y Conclusión ya esta disponible? (No he podido encontrarla)
    Nuevamente, gracias.

  2. A. Dorado 17 julio, 2014 en 9:49 pm #

    De nada, gracias por leer la traducción y por interesarte por estos temas. He acabado la traducción del capítulo 5 y de la conclusión, y la pondré en breve (hay unas tablas que, me tienen a mal traer, dado mi analfabetismo informático)

    Un saludo.

    De todos modos, y hasta que la ponga, si sabes inglés en marxists.org tienes la parte quinta y la conclusión. Busca “Economic theory of the leisure class”.

  3. Juan 9 agosto, 2014 en 10:45 pm #

    Te agradezco profundamente el esfuerzo que te has tomado en traducir y publicar este interesantísimo texto. Lo voy a leer con enorme motivación, y es que le tengo muchas ganas a la escuela marginalitat desde que estudié la carrera de Economía y acabé con la sensación (luego transformada en evidencia) de que, con honrosas excepciones, casi todo lo que se me había enseñado en ella se podía calificar perfectamente de fraude científico, cuando no directamente de lavado de cerebro.

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