El Primero de Mayo y el Programa de Estabilidad

Anoche, el Gobierno remitió a la Unión Europea su Actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017. Las previsiones de recuperación del Ejecutivo se basan en varios puntos [1]⁠, pero me llamó la atención la esperanza depositada en dos en concreto: la depresión salarial y la emigración. En el texto se dice (negritas mías):

El escenario sobre el que se basa la presente Actualización del Programa de Estabilidad refleja, a medio plazo, la consolidación de la incipiente recuperación de la economía española, impulsada por la creación de empleo, la mejora de las expectativas tanto de consumidores como de empresas, la moderación de precios y salarios[..],

Como resultado de la recuperación del empleo, que crecerá con mayor intensidad a partir de 2015, la tasa de paro se reducirá progresivamente, viéndose su efecto potenciado en los primeros años del periodo de previsión por la reducción del número de activos, ante las corrientes migratorias inversas.

En principio, debería parecernos extraño que el Ejecutivo, un poder del Estado que supuestamente debería velar por los intereses de sus ciudadanos, considere como algo positivo o señal de “recuperación” económica el hecho de que estos mismos tengan que emigrar hacia otros países o que su nivel socioeconómico se reduzca. En el primero de los casos, se añade el hecho de que quienes suelen tener que emigrar a otros países, son gente joven, en muchos casos con formación. Con lo cual se está perdiendo tanto una parte importante y productiva de la población, y los réditos de la inversión educativa previa que se hizo para con esas personas que abandonan el país. Ni siquiera el lenguaje plagado de eufemismos, con “corrientes migratorias inversas”, consigue oscurecer este hecho.

¿Por qué ese lenguaje que rezuma despreocupación por lo que constituye un perjuicio para una gran mayoría de personas, cuyos intereses supuestamente deberían ser protegidos por este Gobierno? Quizás la cosa se puede entender mejor cuando se tiene en cuenta que el Gobierno, al tomar decisiones, prioriza algunos intereses por encima de los de las personas cuyos salarios se hundirán o cuyos hijos tendrán que emigrar. No es que el Gobierno sea una filial de SPECTRE y tenga un malévolo interés en hacer emigrar a la gente o en reducir el bienestar material de los españoles. Es simplemente, que tiene ciertas prioridades, que chocan con las que puede tener el que se tiene que ir a poner copas a Inglaterra, o al que desahucian de su casa.

Este Primero de Mayo conviene recordar esto. Porque hoy en día, cobra cierta vigencia entre académicos y profesionales de las soluciones a la crisis el promover la idea de que en la política todo se puede desarrollar como una mera cuestión de aplicación de “técnicas” por una serie de “expertos”, que no ven condicionadas sus decisiones, ni siquiera los problemas que eligen tratar y los que dejan de lado, por ningún interés (pero normalmente no se ven perjudicados por estas soluciones, o nunca al nivel de otras personas, casualidades de la vida). La política, por mucho que les pueda incomodar a los “expertos” en sus academias, es un conflicto permanente, una eterna falta de neutralidad, de desequilibrios y pugnas, recomposiciones, avances y retrocesos. Algo que nos confirma la historia del movimiento obrero que se conmemora en este día.

Una de las características que vertebran al Trabajo (con mayúsculas, la suma y el común de todos los “trabajos” concretos) es, sin duda, la terquedad con la que se comporta, una y otra vez, al recordar que existen actores concretos en su seno. Grupos de personas unidos por intereses comunes, contrapuestos a los de otros actores colectivos. No en vano, el Derecho del Trabajo, la regulación legal de las relaciones laborales, se forjó de forma mayoritaria al calor de luchas de los trabajadores para arrancar conquistas sociales, reconociendo la desigualdad, el conflicto potencial entre las partes de las relaciones laborales. Como apuntan Adoración Guamán y Héctor Illueca, la naturaleza del mismo es el de una suerte de armisticio entre Capital y Trabajo [2]⁠. Ni en laboratorios de ideas ni en consejos de sabios, su génesis hay que buscarla en el desarrollo, se podría decir a la vez orgánico y social, del enfrentamiento entre sujetos colectivos. Lo que algunos aún llaman clases.

Y de nuevo, este Primero de Mayo conviene recordarlo. No porque a la gente se le olvide, ya que la propia experiencia cotidiana tiende a recordarlo, sino para articular la respuesta a la crisis actual de una forma efectiva. Como hemos comentado con anterioridad [3]⁠, cuando entre distintos grupos sociales se percibe una alta desigualdad material y las instituciones políticas que supuestamente deberían servir para canalizar las demandas del grupo que sufre las desigualdades se perciben como ineficaces, el campo se halla especialmente abonado para que ese grupo social, el perjudicado, fortalezca su su identificación colectiva.

En la izquierda el debate de cuál es el eje sobre el que se articularía esa identificación colectiva tiene ya una fuerte tradición. El recientemente fallecido Ernesto Laclau, por ejemplo, proponía moverse más allá del concepto de “clase” como único descriptor de actor social capaz de superar el status quo. No hay duda de que las sociedades actuales tienen complejidades y aristas que se articulan en referencia a numerosos otros “aglutinadores” colectivos: en los que todo el mundo se pone de acuerdo serían los de religión, nacionalidad, género, grupo étnico, etc.

Y sin embargo, hay una línea recurrente en todas las situaciones históricas en las que se agudizan las desigualdades materiales. La línea en la que una y otra vez, las diferencias de clase se agudizan, y los intereses chocan, como comentábamos al principio. Al margen de toda la teoría de clases que se ha producido en las ciencias sociales, y los debates, a menudo arcanos, sobre conceptos como explotación o trabajo, la cuestión puede llegar a ser relativamente sencilla, si se observa desde este prisma. Esto es lo que el el sociólogo norteamericano Erik Wright denomina principio de bienestar interdependiente inverso: el bienestar material de los explotadores depende de la privación material de los explotadores, lo cual no hace sus intereses únicamente diferentes, los hace antagónicos, y por tanto, genera una relación de especial carácter explosivo [4]⁠. Esto no hace desaparecer todas esas otras líneas divisorias o identificaciones colectivas que pueden existir también en sociedades dadas. Pero otorga una relevancia principal, que permea prácticamente toda vida social, al concepto de clase.

Pongamos un ejemplo bien nítido y actual: cuando en el día de ayer los antidisturbios entraron en la casa de Verónica Carro, parada de larga duración y de su hija de 14 años, rompiendo la puerta y desahuciándolas, no fue porque les apeteciese [5]⁠. Era para cumplir con la orden de desahucio en pro de los intereses del fondo de inversión Lazora (según denuncian los activistas), que tenía un interés material (poder disponer del piso para alquilarlo, venderlo o lo que sea) contrapuesto al de Verónica Carro y su hija (tener una vivienda digna). Y cuando toca tomar una decisión, y elegir cuál de los intereses debe prevalecer, la policía recibe órdenes de desalojar a los activistas y a la familia. Hay unos intereses más poderosos que otros. Y por eso, cuando los activistas se unen encadenando los brazos en la puerta, se identifican con la persona a la que van a tirar a la calle y sus intereses, frente a los de los que la desalojan. Parafraseando a Albert Jiménez, cuando un activista que intenta defender a un compañero, es desalojado a golpes por la policía que él suponía destinada a protegerle, la falta de correspondencia entre el discurso del poder y el propio se hace dolorosamente evidente. La resistencia colectiva es una fábrica de conciencia de clase [6]⁠. Y una muestra de que existen intereses antagónicos.

Cuando el Gobierno publica, como hizo ayer, esta actualización al Programa de Estabilidad, responde a unos intereses, porque prioriza unos objetivos y unas soluciones sobre otros. Cuando los expertos piensan el conflicto de intereses entre Capital y Trabajo se puede solucionar aplicando el Pirulador de Fluflos o recitando un conjuro de Deseo Limitado, se están engañando a sí mismos, o están intentando engañar a la gente, que es peor aún. Y los que mediante alaridos denigran propuestas alternativas, calificándolas de “populistas”, saben bien (o deberían saber) que están ejemplificando ese conflicto de intereses.

Referencias:
1. Ministerio de Economía y Competitividad. Actualización del Programa de Estabilidad 2014-2017. 2014. Available at: http://www.mineco.gob.es/stfls/mineco/comun/pdf/Estabilidad_2014_2017.pdf. Accessed May 1, 2014.
2. Guamán Hernández A, Illueca Ballester H. El huracán neoliberal. Una reforma laboral contra el Trabajo. Madrid: Sequitur; 2013. Available at: http://www.ceps.es/index.php?option=com_content&view=article&id=337:el-huracan-neoliberal-una-reforma-laboral-contra-el-trabajo&catid=47:ediciones-del-ceps&Itemid=75. Accessed May 1, 2014.
3. Murcia G. Gamonal: entre la izquierda y la identificación colectiva. Rotekeil.com. 2014. Available at: http://rotekeil.com/2014/01/30/gamonal-entre-la-izquierda-y-la-identificacion-colectiva/. Accessed May 1, 2014.
4. Wright EO. Foundations of a neo-Marxist class analysis. Approaches to Cl Anal. 2005:4-30.
5. Alekos J. Madre e hija desahuciadas y siete activistas heridos por defenderlas – periodismohumano. Periodis Hum. 2014. Available at: http://periodismohumano.com/economia/madre-e-hija-desahuciadas-y-siete-activistas-heridos-por-defenderlas.html. Accessed May 1, 2014.
6. Jiménez A. La PAH o el sueño de Gramsci. Rotekeil.com. 2013. Available at: http://rotekeil.com/2013/04/12/la-pah-o-el-sueno-de-gramsci/. Accessed May 1, 2014.

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  1. De muertos invisibilizados y obscenidades | Rotekeil - 15 mayo, 2014

    […] de otra difunta es protegida con reformas legislativas inclusive? Como decíamos el otro día: existen intereses contrapuestos entre distintas clases sociales. Y la respuesta que va a haber por parte de alguien que pertenece a cierta clase social cuando […]

  2. Huir de España | Rotekeil - 14 noviembre, 2014

    […] personas que ya ni buscan empleo, y por la emigración, más que por la creación de trabajo. Ya se comentó por aquí el Plan de Estabilidad del Gobierno, que ponía sus esperanzas para la recuperación económica en las “corrientes migratorias […]

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