La gestión privada de bienes públicos

El banquero sonrió.

—Me llaman Suu-Suu porque soy el consejero de finanzas del Sindicato de Vendedores Ambulantes de Agua —y, como Jessica continuara mirándole en silencio, añadió: Porque éste es el grito de los vendedores de agua: «¡Suu-Suu-Suuk!» —e imitó la llamada con tanta perfección que muchos alrededor de la mesa se echaron a reír.

Jessica percibió la jactancia en su tono de voz, pero notó también que la joven había intervenido como obedeciendo a una señal, algo convenido para dar pie al banquero a decir lo que había dicho. Miró a Lingar Bewt. El magnate del agua estaba ceñudo, concentrado en su comida. Y Jessica se dio cuenta de que en realidad el banquero había dicho: «Yo también controlo la última fuente de poder en Arrakis… el agua.»

Dune – Frank Herbert

Hace unos días, me planteé escribir sobre la gestión privada de los bienes públicos, poniendo como ejemplo el caso de la gestión del agua. Hoy donde yo vivo, un pueblo llamado La Eliana, a unos 15km de Valencia capital, ha caído una tromba de agua de estas que en 30 minutos podrías ducharte tranquilamente. Y por desgracia, La Eliana se colapsa, tapas de alcantarilla levantadas rebosando agua, calles, avenidas inundadas (siempre las mismas, casualmente). Uno se plantea ¿quién gestiona el agua?

Os hablaré de La Eliana porque es donde yo resido y conozco el caso un poco. En La Eliana tenemos una gestión privada del agua, por una multinacional que aunque aquí se disfrace no deja de ser Agbar (Aguas de Barcelona). Aquí la conocemos como Aquagest hace unos años y creo que ahora tiene otro nombre, me pierdo en estas artimañas de multinacionales para desgravarse impuestos.

En primer lugar deciros que el agua es un bien fundamental para la vida, que sin agua no se podría vivir, esto no lo digo yo, lo dice las Naciones Unidas. El 28 de julio de 2010, la Asamblea General de las Naciones Unidas declaró: “el derecho al agua potable y al saneamiento, como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. Por tanto en segundo lugar, dejar su gestión en manos de una gestión privada pensando que UNA empresa/persona va a obrar siempre en el bien colectivo en lugar del privado es pecar de ingenuo.

Siguiendo con el ejemplo que os ponía del pueblo de La Eliana, donde la gestión es privada desde hace ya unos cuántos años, nos hemos encontrado en los últimos dos años como mucho, con dos o tres trombas similares de agua, mucha agua en muy poco tiempo. ¿Qué ha pasado estos últimos años? Pues siempre se han inundado las mismas avenidas/calles, provocando los mismos problemas. Y lo primero que pienso es que no se ha actuado de ninguna forma para que no volvamos a padecer el mismo problema.

¿Qué obligaciones tiene la empresa encargada de gestionar el agua en La Eliana (o cualquier pueblo/ciudad)?

¿En qué estado tenemos las redes de alcantarillado en La Eliana? (En muchas de las ofertas privadas de gestión se habla de servicios tales como robots que llegan donde las personas no pueden para ver el estado de la red, etc, ¿en la práctica se usan?).

– ¿Qué acometidas en la red ha llevado a cabo la empresa encargada de gestionar el agua en La Eliana dentro de sus obligaciones?

Y es que la gestión del agua no es solo abrir el grifo y que salga agua potable, las instalaciones también deben de estar en buen estado. Si el contrato de gestión incluyen inversiones en renovación, mantenimiento, habrá que llevarlas a cabo o obligar a llevarlas a cabo para cumplir con lo firmado. Con esta parte entramos en la parte numérica del asunto. ¿Cuánto cuesta renovar, mantener o acometer una red de agua? ¿Es una empresa capaz de realizar tal inversión sin unos beneficios a corto plazo? Y ya no capaz, más bien es ¿estaría dispuesto un empresario a invertir su dinero para el bien colectivo esperando a obtener los beneficios quizás cuando ya ni este en este mundo? Entonces la pregunta se responde sola, NO. Por eso no creo que una empresa privada pueda gestionar de manera correcta una red de agua, porque para ellas en la mayoría de los casos es mucho más fácil esperar al desperfecto para ser reparado que un mantenimiento diario de la red.

Por todo eso, cuando renovamos las redes de alcantarillado son fondos públicos estatales o europeos, así que es ‘papa-estado’ el que se hace cargo, así que socializamos pérdidas y privatizamos beneficios. Me pregunto pues, si las empresas no son capaces de llevar a cabo una gestión integral del agua en las condiciones que un Estado – Región o ciudad/pueblo necesita ¿por qué les concedemos la gestión?

No hacen falta muchas palabras, IDEOLOGÍA. Primero el dogma oficial dice que la gestión privada es mejor que la pública, que no podemos gastar más de lo que ingresamos, que los ayuntamientos despilfarran (que sí, en muchos casos así sucede, pero por falta de control y herramientas de contrapoder ciudadano), luego estrangulas la financiación regional y local y ¿qué te queda? Un ayuntamiento que necesita liquidez para pagar facturas y nóminas. Y ahí es donde entran estas empresas de gestión del agua. Se ofrece un cheque al alcalde que en muchos casos independientemente del color político está obligado a coger porque es eso o bancarrota y se firman contratos a 25 años. Hipotecando así la gestión del pueblo o ciudad durante décadas. Y casualmente el recibo del agua, pese a una mejor gestión privada y más competitividad, sube, nunca se abarata (como podréis observar en otros sectores tales como el eléctrico).

Pero mucho mejor que yo, Pedro Arrojo, profesor de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza explica de forma didáctica en este vídeo de Attactv cómo estas maniobras en la privatización del agua no son “austeridad” sino sabotaje de la economía:

Además de mi experiencia a nivel local, podéis encontrar diversas experiencias y luchas, depende de quien sea la competencia del agua. Lo que me parece inaceptable es que según la gestión de los cargos públicos y sin consultar a la ciudadanía se privaticen sectores estratégicos. Y nos encontremos en la situación de que según donde vivimos que somos ciudadanos de primera o segunda categoría.

Más información sobre la gestión del agua podéis consultar esta guía que ha editado Facua Consumidores en Acción: Gestión del agua y ciudadanía: Retos de futuro

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