¡Que vienen los rojos!

En el país de las tarjetas black, se intenta asustar con la llegada de imaginarias hordas comunistas

Este país es curioso. Circula por ahí un vídeo donde se ve a Pablo Iglesias en una fiesta de hace unos años, montada alrededor de su programa de televisión La Tuerka, cantando la Internacional en pleno ambiente kalimochero y desenfadado. Elmunicipio.es incluye el vídeo en un supernotición titulado: “Pablo Iglesias (Podemos) borracho cantando la Internacional“, entre otras entradas dedicadas al pensamiento de José Antonio Primo de Rivera.

Parece ser el tono que ha predominado en la cobertura de la “noticia” por parte de algunos periodistas y comentaristas, mainstream o no. Me extraña bastante que de los mismos autores que nos trajeron “Pos querer saber en qué cuneta se encuentra tu abuelo es reabrir heridas”, ahora nos llegue su secuela “Si tiene plumas, tiene pico, y hace cuac, es que es un lakayo de Lenin”. Uno ya no sabe con qué quedarse. ¿Hablar del pasado es reabrir heridas o ser un apologista de malvados dictadores que se levantaron contra regímenes democráticos, como el de la Rusia zarista? Depende de qué pasado se hable y de quién lo haga, supongo.

Está claro que para hacer agit-prop contra Podemos lo mejor es centrarse en su cabeza más visible: Iglesias. Tengamos en cuenta que todos los días sale nueva miasma, cuando no es un ex-prosoviético saqueando una caja es el antiguo ministro del interior imputado por temas de financiación ilegal, cuando no es una empresa pantalla de Mas, cuando no son cuentas en Suiza de magnates, triquiñuelas de políticos para saquear, cuando no Rato, Acebes, cuando no los ERES de Andalucía y sus desarrollos… En una coyuntura de muy floja y dudosa recuperación económica y casos de corrupción día sí, día no, ¿qué se puede hacer contra un partido o movimiento político que tiene como activo no haber trincado?

Pues asustar con el coco el comunismo que viene: “Oiga, puede que los de ahora trinquen, y puede que los de ahora no se hayan mostrado demasiado eficaces en sacarnos de la crisis, pero qué queréis: ¿sabe lo que es vivir en un país comunista? ¿Sabe lo que es ser un borrego? ¿Sabe lo que es trabajar y no tener nada tuyo? ¿Sabe lo que es tener un sabueso encima que te diga lo que tienes que hacer, lo que tienes que pensar? ¿Sabe lo que es tener zapatos rusos que se me salen los pies? ¿Ein? SABE LO QUE ES COMER PULPO TRES VECES AL DÍA“.

Es gracioso que todas las críticas acepten el descrédito innegable del sistema nacido de la transición y de los partidos tradicionales, y sólo les quede como recurso el miedo al… ¡komunismo! Como si los Podemistas pudieran o tuvieran la intención de hacer una URSS 2.0. Con lo que ha salido de Rato, Victoria Prego, periodista del régimen, decía en el Mundo, que se lo ponen muy difícil a la gente, que se ve abocada a votar a partidos que “nos llevarán al desastre”. Lo cual es gracioso, se da por sentado que lo de ahora no es ya un desastre. Y no lo es, para ellos, que se han forrado todo lo posible, y siguen haciéndolo (ahora desmontando lo poco que nos queda). Ahora bien, cuando uno se pasa por una asamblea de la PAH, por la cola de una oficina de empleo o por algún negocio que sobrevive con el agua al cuello, percibe una realidad diferente a la que atormenta a estos periodistas, que saltan estremeciéndose con ver una bandera roja ondeando en una fiesta.

En cualquier caso, mola ver a la gente quitándose la careta e hiperventilando. Poco van a conseguir con las historietas de coco rojo cuando desde que éste ha caído, una panda de plutócratas (y cleptócratas) imperialistas que llaman, con toda la jeta del mundo “la mejor democracia posible” ha ido haciendo desmoronarse poco a poco la red de seguridad que, ante el desparrame financiero montado por la gente responsable y las propias tendencias burbujísticas del sistema, ha creado 6 millones de parados sólo en este país. Pero nada, buena suerte. Gramsci decía que un fascista era un liberal asustado. ¿Veremos en este caso a fascistas asustados reconvertirse en liberales?

 

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