Las clases antes de la trumponomía, parte I

La siguiente entrada es la primera parte de un artículo con el cual el profesor David Ruccio pretende explicar qué ha ocurrido en EE UU durante las últimas décadas en cuanto a la distribución del producto entre clases sociales. El artículo ha sido publicado originalmente en su blog.

David Ruccio es profesor de Economía en la Universidad de Notre Dame y fue editor de la revista Rethinking Marxism desde 1997 a 2009.

Las clases antes de la trumponomía, parte I

Justo ahora, tras la sorprendente victoria de Donald Trump y en medio de la desorganizada transición, todo el mundo siente curiosidad por cómo cambiará la economía estadounidense y sobre si y cuándo se promulgarán las medidas de política económica anunciadas por el presidente electo [1].

Pero lo primero es lo primero. Necesitamos tener una idea clara de la situación actual de la economía estadounidense, durante la desigual salida de la Segunda Gran Depresión. En particular, es importante analizar las dimensiones de clase de esta recuperación, incluso antes de que la nueva administración empiece a rodar.

¿Por qué la clase? Una razón para centrarse en la clase es que ha jugado un papel muy importante en la victoria de Trump. No es el único factor, por supuesto, pero los intereses, los resentimientos y los deseos de clase han influido —de formas diferentes— en la capacidad de Trump de vencer a sus rivales tanto en las primarias republicanas como en las elecciones presidenciales. La otra razón es que Trump hizo un montón de promesas de clase durante el curso de sus campañas —promesas tanto a los votantes de clase obrera como a miembros del minúsculo grupo de lo más alto— que le dieron la victoria (al menos en los colegios electorales).

No sabemos, por supuesto, si Trump mantendrá esas promesas de clase. En gran medida depende del equilibrio de fuerzas dentro de la Administración y entre esta y el Congreso republicano y la oposición demócrata, por no mencionar los debates y luchas entre grupos y movimientos al margen de los pasillos del poder. Pero, incluso antes de que la nueva alianza asuma el control, debemos observar las dinámicas de clase que al menos en parte han definido la economía estadounidense durante los últimos dos periodos de la Administración Obama.

Lo que más llama la atención acerca de la situación económica durante los pasados ocho años es que, mientras que los legisladores han conseguido crear las condiciones para que el capitalismo se recupere de la peor serie de crisis desde la Primera Gran Depresión, en general ha sido más de lo mismo. Lo que quiero decir es que la recuperación económica ha tomado mayoritariamente la misma forma y tiene los mismos rasgos que caracterizaron la economía estadounidense antes de la crisis financiera de 2007-08 [2].

Esto no significa que no haya cambiado nada (un asunto al cual volveré en una entrada futura). Pero el hecho de que los beneficios de la recuperación hayan ido a parar sobre todo a los de arriba, y hayan dejado atrás a la mayoría, es exactamente lo que estaba ocurriendo antes de la crisis.

Una forma de ver esto en términos de clase es examinar la relación entre las «dos grandes clases», capital y trabajo. Bajo el de sobra conocido crecimiento de la brecha entre el 1% de arriba y todos los demás (algo sobre lo que he escrito muchas veces en este blog), subyace la mucho menos comentada divergencia entre el peso del capital y el de los salarios en la renta nacional. Después de empezar la recuperación en 2009, aumentó drásticamente la porción destinada a los beneficios, del 12% al 15% (en 2014, cayendo un poco en 2015, al 13,7%). Mientras tanto, la porción destinada a los trabajadores cayó un 4% (entre 2009 y 2014, creciendo un poco en 2015; 1,5%). Tal como pueden ver los lectores en los gráficos de arriba, estas tendencias a corto plazo representan una continuación de dinámicas a largo plazo. La porción de los ingresos que representan los beneficios había alcanzado un mínimo de 7% (en 1986) —y por tanto, se ha doblado (2015)—. El peso de los salarios se ha movido en la dirección contraria por un periodo incluso más largo, descendiendo un 12% (entre 1980 y 2015).

En otras palabras, la supuesta recuperación, igual que los treinta años anteriores a ella, ha supuesto un resurgimiento de la porción de los ingresos destinados al capital, mientras que la porción de los salarios ha seguido cayendo. Esta es, desde mi punto de vista, la dinámica general de clase en la economía estadounidense tanto de las décadas anteriores a la crisis como de los años de recuperación previos a las elecciones de 2016. Durante ambos periodos, las corporaciones estadounidenses han logrado hacerse con la creciente plusvalía producida por la clase obrera, tanto de EE UU como del resto del mundo [3].

Pero esa tendencia general no es toda la imagen. En una futura entrada, analizaré algunos de los detalles destacados acerca de los ingresos del capital y del trabajo..

1. En otra entrada, esperaré a los cambios en la economía estadounidense resultantes de las medidas de política económica del presidente electo.

2. Tal como lo veo, esa es la principal razón por la que Hillary Clinton y el partido Demócrata han perdido las elecciones —y no el anuncio del director del FBI James Comey sobre los correos de Clinton, sino la decisión de esta última de hacer suyo el legado económico de Obama.

3. Loukas Karabarbounis y Brent Neiman han documentado el hecho de que «el peso del trabajo en la riqueza mundial se ha reducido significativamente desde comienzos de los 80, con el descenso en la gran mayoría de países e industrias.

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  1. Las clases antes de la trumponomía, parte II | Rotekeil - 1 diciembre, 2016

    […] la elección de Donald Trump como presidente. La primera parte se puede leer aquí (en inglés) y aquí (en castellano).En la primera entrega de esta serie de artículos sobre la situación de «las […]

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